Opinión
El reto de la inclusión laboral
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Por Ruth Padilla Muñoz / Brenda Luna Chávez
18 Marzo 2019

El desarrollo tecnológico, económico, político y social ha propiciado sociedades más avanzadas, con mayores niveles de bienestar, pero también ha generado nuevos fenómenos de desigualdad, que se configuran como procesos de exclusión social. Existen grupos de personas en todo el país que ven vulnerado su derecho a un empleo digno, entre ellos los indígenas, adultos mayores y personas con discapacidad, incluso los jóvenes sufren discriminación al tratar de conseguir trabajo.

Quizás las personas con discapacidad son las que enfrentan mayores obstáculos para ejercer su derecho al empleo, ya sea por actos discriminatorios tan frecuentes en la sociedad mexicana, o por falta de la infraestructura adecuada en los centros de trabajo.

Según la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2017, el 20 por ciento de las personas indígenas tienen problemas para conseguir empleo debido a su origen étnico, mientras que para las personas con alguna discapacidad la situación es aún más grave, ya que alrededor del 30 por ciento señalan que la condición que enfrentan reduce sus posibilidades; en el caso de los adultos mayores al menos 22 por ciento no encuentran trabajo por su edad,  mientras que el 28 por ciento tiene una pensión insuficiente para cubrir sus necesidades básicas o carece de ella.

Lamentablemente, aunque la Ley Federal del Trabajo establece que éste debería ser digno para todos, sin que se discrimine a nadie por su condición física, étnica, de salud o de carácter social, estas características son las que dejan sin empleo a cientos de personas en México.

Discriminar a las personas genera obstáculos y problemas en la vida de aquellos que buscan empleo y no lo encuentran; la inclusión, por el contrario, produce beneficios diversos, no sólo para las personas sino también para las empresas y la sociedad en general, se forja entre los empleados una valoración positiva y una actitud distinta hacia los que son diferentes, los trabajadores sujetos de la inclusión mejoran su economía personal y familiar y adquieren mayores grados de autonomía.

La creación de empleos para todos es elemento central de la política económica, social y laboral. Actualmente, a través de la Red Nacional de Vinculación Laboral y la Estrategia Abriendo Espacios, se ofrecen vacantes para personas con discapacidad y adultos mayores, el objetivo es contribuir y facilitar la integración de las personas en situación de vulnerabilidad a un empleo.

La creación de empleos contribuye a la reducción de la pobreza y la participación en el mercado laboral es la principal fuente para la inclusión social, se logran sociedades más cohesionadas, se impulsa el desarrollo del capital social, y desde luego la aceptación de normas de convivencia y la disposición para que todos participen en proyectos colectivos.

Es importante tener en cuenta que se trata también de brindar a las personas no sólo trabajo para que no sufran exclusión, sino el acceso a redes, beneficios y servicios, ya que proveer el empleo sin considerar su calidad no conduce hacia la integración adecuada y tampoco a un verdadero progreso en el país.



Nota publicada en la edición 1007