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Ciénega

Ciénega afectada por la violencia


Académico del CUCiénega explica el panorama de violencia que se vive en los municipios de la región, en el libro La participación ciudadana en las políticas públicas de prevención y seguridad

Por Iván Serrano Jáuregui
25 Marzo 2019

Por ubicarse en una zona estratégica para las organizaciones criminales y al no haber una verdadera coordinación para la prevención y atención de delito por parte de los órdenes de gobierno, la Región Ciénega de Jalisco ha padecido en los últimos años una ola de violencia que afecta a todos los ámbitos de la sociedad.

Esto lo asegura Rubén Ortega Montes, profesor investigador del Departamento de Justicia y Derecho del Centro Universitario de la Ciénega (CUCiénega), en el capítulo “Sociedad, delincuencia y seguridad. Región Ciénega”, que forma parte del libro La participación ciudadana en las políticas públicas de prevención y seguridad en los municipios de Jalisco.

Esta publicación, que fue coordinada por el titular de la Defensoría de los Derechos Universitarios de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Dante Haro Reyes, y presentada durante la Feria Internacional del Libro 2018, aborda la perspectiva de académicos y especialistas en Jalisco sobre este tema que ha dejado severas marcas en la población.

Algunos de los problemas que más aquejan a esta zona de la estado son los robos a casa habitación, las desapariciones, asesinatos, narcotráfico y la ordeña de los gasoductos que pasan por los municipios de Degollado, Ayotlán y Atotonilco el Alto.

En el caso de los nueve municipios que integran la Ciénega, a la fecha se registran 202 personas de la cuales se desconoce su paradero, según cifras del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), doce más que en mayo de 2018, cuando La gaceta lo dio a conocer en la nota “Ciénega, un foco rojo para las desapariciones”.

Sobre el número de homicidios cometidos en la Ciénega, en 2014 estudiantes de Periodismo del CUCiénega documentaron en un mapa interactivo (http://bit.ly/2HyAYpT), que del inicio de la administración estatal pasada (01 de marzo de 2013) al 30 de septiembre de 2014 reportaron 126 autopsias por homicidio, según la base de datos del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses; actualmente, dicha plataforma sólo contempla las causas de la muerte de forma fisiológica y ya no indica si los casos se trataron de un homicidio.

Ante este panorama, el académico hace un análisis de cómo estos acontecimientos repercuten en el tejido social de los jaliscienses de estos municipios.

“En el libro toco la problemática que ahí ocurre, cómo se han reacomodado las células criminales de esa región, cómo operan e impactan en la seguridad y desarrollo, así como el temor de las familias a salir a la calle. En los municipios de la Ciénega han habido narcofosas y desaparecidos. Esta es una zona ligada a eventos del crimen organizado, con presencia en muchos giros, como el guachicoleo y el narcotráfico”, externó.

La Ciénega también está trastocada por los casos de personas sin vida que fueron localizadas en fosas clandestinas en los últimos años en el municipio de La Barca, así como enfrentamientos.

“El ataque a la gendarmería en Ocotlán, un 19 de marzo de 2015, en el que mueren cinco gendarmes y población civil y meses después se da la muerte de 42 jóvenes en un rancho de Tanhuato, Michoacán, donde se dice que se trató de una venganza por parte de la policía federal. Ambos eventos fueron resultado de una olla de presión que se desbordó”. mencionó el académico.

Estas situaciones tienen influencia en las áreas políticas de los nueve ayuntamientos de la región, asegura Ortega Montes. “La seguridad siempre ha estado en el filo de navaja en esta región, aquí han habido células de delincuencia organizada por su cercanía con Michoacán. Las nuevas administraciones en Ocotlán, Atotonilco el Alto, Tototlán y Poncitlán no tienen un rumbo ni línea clara de investigación en materia de seguridad. Estamos bajo los rubros y números de impunidad de homicidios de 99 por ciento, con cuerpos policiacos disminuidos por los controles de confianza, y que la gente no quiere trabajar en esa área por el peligro que representa y que no está bien remunerado”, externó.

Uno de los problemas, recalcó, es que las autoridades no tienen definido un plan de acción que eficiente la seguridad pública.

“Tenemos ahora una seguridad que no ha tomado un rumbo ni objetivo fijo, que no da una política para combatir la criminalidad de la Zona Metropolitana de Ocotlán y tampoco están respondiendo a un proyecto estatal que tenga un rumbo real. No hay una brújula al no haber una verdadera coordinación y visión entre los titulares de la Fiscalía General del Estado, la Coordinación General Estratégica de la Comisión de Seguridad y Justicia del Congreso de Jalisco”, destacó.

Pese a dicha situación, el investigador del CUCiénega asegura que la esperanza de recuperar la paz en la región está en que haya una óptima coordinación entre las fuerzas de seguridad. “Un área de oportunidad son los acuerdos entre los alcaldes, que tengan una visión integral para el desarrollo de la Zona Metropolitana de Ocotlán y los municipios aledaños. Es necesaria una reingeniería regional”.



Nota publicada en la edición 1008


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