Foto: Archivo

Mediática

La libertad sexual en la pantalla


Profesora investigadora del DECS realizó conversatorio con jóvenes sobre el tratamiento de la sexualidad en la serie española Merlí

Por Mariana González
22 Julio 2019

Los medios de comunicación mexicanos no han sido capaces de responder a las inquietudes y necesidades de los jóvenes para ejercer sus derechos sexuales y reproductivos, pues les muestran una realidad con la que no se identifican y que carece de las referencias que les ofrecen las tecnologías de la información, asegura Fabiola Alcalá Anguiano, investigadora del Departamento de Estudios de la Comunicación Social, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades.

“Hay un desfase en la manera de comunicarnos con ellos. Cuando éramos pequeños, sin tantos medios de comunicación, había un desfase tremendo entre la realidad y lo que veíamos en la televisión. Ahora los chicos tienen tanto acceso a la información de todo el mundo y las realidades, que pueden ver en un mundo global, desde la forma en la que hablan, de qué forma entienden la sexualidad o la música. En este sentido, lo identitario es complejo, porque te tienes que situar como mexicano con una realidad diferente. No es lo mismo ver una teleserie en HBO, que en Televisa”.

Alcalá Anguiano, miembro de la Red de Investigadores de Cine de Guadalajara, efectuó un estudio en el que analiza el discurso de la serie de televisión Merlí, producida en la región de Cataluña, España, que es transmitida por la plataforma de contenidos en línea Netflix y que ha tenido tres temporadas entre 2015 y 2018.

Merlí es un profesor de filosofía para prepatorianos, que se vale de los pensadores más conocidos para explicar algún concepto a sus alumnos, quienes tienen que aplicar en su vida cotidiana. Cada capítulo lleva el nombre de un filósofo o de una corriente filosófica.

“Toda la serie lo que hace es trabajar la sexualidad como algo muy natural, menos moralizante, es decir, los chicos pueden tener relaciones sexuales para tratar de entenderse y me atrevo a decir que la sexualidad en la serie es un tema filosófico más, incluso transversal y ayuda mucho a entenderte a ti mismo. Entonces tiene que ver mucho con los jóvenes, sus búsquedas, la soledad, con la compañía, con la duda de si son deseables, de qué les interesa, es decir, la exploración sexual va de la mano con el autoconocimiento”.

La académica participó en un grupo de discusión con sus alumnos de licenciatura acerca de esta serie, quienes no dudaron en externar las limitaciones que tienen en cuanto a la sexualidad y la manera en cómo son juzgados por tratar de ejercerla libremente. Para muchos de ellos la serie les llamó la atención porque habla de esta libertad de autoconocerte mediante el sexo, sea cual sea su preferencia u orientación.

“Ellos en un conversatorio hablaron sobre sexualidad y nos decían que les parecía padrísima la serie, pero que aquí en México no se podía hablar de eso y no pueden ejercerlo así de libre por toda la carga de que tener relaciones debería estar bajo ciertos criterios”.

La maestra y doctora en Comunicación Audiovisual por la Universitat Pompeu Fabra, de Barcelona, afirma que los jóvenes se identifican más con esta manera de hablar, entender y pensar la sexualidad. 

En cambio, “nosotros tenemos una cultura más conservadora y de que hay que satanizar lo sexual. Tenemos mucha influencia de Estados Unidos, demasiada. En muchas películas de terror dirigidas a adolescentes, el malo mata primero a los que están teniendo relaciones. Hollywood castiga mucho el sexo. Ninguna pareja que sea segunda pareja de alguien, triunfa: está destinada al fracaso, porque en su imaginario no hay segundas oportunidades. Hay amores para toda la vida. Eso es delicado por las enseñanzas, la culpa y todo lo que genera en el espectador.

La especialista asevera que la televisión trata a los adolescentes “como si no tuvieran criterio” y les muestra temas como el sexo “de manera muy pedagógica”, con un lenguaje que no es el suyo y reproduciendo estereotipos, cuando podría ser el medio que les hable con un lenguaje más simple y cercano a ellos.

“Esto está planteándoles retos de crianza en nuestras casas y en las aulas universitarias, cómo vamos a hablar de las cosas cuando los chicos tienen un insumo de referencias que rebasa por mucho lo que tú puedes llegar a tener como adulto”.



Nota publicada en la edición 1023


Otros temas de interés