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Estudiantes

Rechazan instalación de gasoductos


Por Christian A. Chávez*
31 Enero 2005
La privatización de recursos naturales y de energéticos en el país es cada vez mayor, lo que resulta preocupante, puesto que hablamos de elementos imprescindibles. Un ejemplo es la concesión que el Estado mexicano firmó hace años con una millonaria empresa transnacional para que comercialice el gas natural, propiedad de los mexicanos. La introducción del gas por medio de ductos subterráneos ha provocado conflictos en diferentes regiones del país, cuyos habitantes, preocupados por su seguridad han tenido que librar luchas legales y a consecuencia de ello sufrir represiones, hostigamientos y despojos de sus derechos a decidir si quieren o no el servicio. El caso de Loma dorada, en Tonalá, es un ejemplo de este tipo de conflictos. La introducción del gas natural de manera subterránea, representa una de las mayores preocupaciones de los colonos y un fuerte motivo de unidad en esta zona, que es una de las más pobladas de ese municipio. El señor Salud Ventura, habitante de la colonia Loma dorada, señaló que en un principio observaron que enormes máquinas estaban abriendo surcos por calles y avenidas de la colonia. Sorprendidos comenzaron a preguntarse la finalidad de dicha obra, puesto que no fueron informados previamente por el ayuntamiento ni por la empresa Tractebel, membrete de los uniformes de los supervisores del trabajo. Los colonos se dirigieron al representante municipal más cercano, que es el delegado Vidal Sustaita Becerra, quien solo les recomendó a sus representados que aceptaran el servicio de esta empresa. Unas mangueras que los trabajadores instalaron, con el letrero “Tractebel… peligro gas natural”, los hizo reflexionar en los riesgos potenciales que representaría la instalación de los conductos de gas, por lo que se organizaron y decidieron parar la obra. Primero pidieron a los representantes de la empresa que se retiraran. Ante su negativa, decidieron en grupo (más de cien) sacar personalmente las mangueras que habían sido instaladas, ante el acoso y hostigamiento de la empresa, que los amenazó con denunciarlos penalmente por las acciones mencionadas. Después de conversaciones con los representantes de la empresa y ante la carencia de acuerdos, hicieron una petición por escrito al ayuntamiento, acompañada de alrededor de 400 firmas, la que fue entregada el 24 de enero por una comisión de representantes de las diferentes calles. En entrevista, el delegado Vidal Sustaita Becerra dijo que su responsabilidad como delegado es la de apoyar a las mayorías, pero que éstas deben proceder de manera legal, puesto que la empresa cuenta con un permiso federal, por lo que considera que no hay quien se pueda oponer al ingreso de Tractebel en la colonia. La posibilidad de represalias que la empresa pudiese tomar en contra de las personas inconformes ha sido manejada por sus representantes, que incluso han amenazado con demandar a los colonos que detuvieron las obras, a los que aseguran “tener bien identificados”. Roberto Reinoso, supervisor comercial de Tractebel, dijo a los colonos que en 2003 convocaron a una consulta a través de los diarios principales de la zona metropolitana de Guadalajara, pero que “no hubo respuesta, porque la gente no tiene la cultura de leer o de estar informada”. Les recalcó que la gente tiene derecho a detener la obra, pero que Tractebel también lo posee de poner una demanda en contra de ellos. En varios puntos de la colonia los vecinos han sacado los ductos y afrontado la represión por parte de elementos de la policía municipal. La preocupación de los vecinos es que este conflicto social termine en violencia, pero ellos están cada vez más organizados. * Estudiante de ingeniería en recursos naturales.


Nota publicada en la edición 377


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