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Proyecto

Agua sin desbordar


Por José Díaz Betancourt
25 Agosto 2008
Una propuesta para evitar las temibles y recurrentes inundaciones en Guadalajara será expuesta en la reunión mundial más importante sobre el tema, el Congreso Internacional de Drenaje, a realizarse en Edimburgo, Escocia entre el 31 de agosto y el 5 de septiembre. La ponencia de José Arturo Gleason Espíndola, investigador del CUAAD, establece que la capacidad hidrosanitaria de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) es insuficiente, pues la demanda llega a ser de 750 metros cúbicos por segundo, cuando su capacidad es de sólo 450, mientras los 300 restantes “corren por las calles, causan las inundaciones, accidentes, deterioro urbano y, claro, se desperdician”. De los 300 millones de metros cúbicos que caen sobre el Valle de Atemajac, unas 35 mil hectáreas, se desperdicia el 60 por ciento. Este problema, a decir del universitario, tiene su origen en “la falta de planeación y el desorden en la construcción de conjuntos habitacionales”. La propuesta implica una acción conjunta entre la sociedad y el gobierno. En cuanto a las autoridades, implica la construcción de colectores paralelos a los que ahora funcionan en forma parcial y que conducirían el agua a espacios que “retarden” la desembocadura del agua de lluvia hacia la barranca. Los espacios podrían realizar funciones como la que hoy hace el vaso de El Deán en otros lugares donde se almacenaría durante lapsos en los que, mientras tanto, tendría funciones como paisaje, recreación y agua de riego. Conducir esos cuerpos no tomaría algún gasto de energía pues se llevaría su destino por gravedad. Esta iniciativa no descarta que se pueda también instalar un drenaje profundo, lo cual no es una solución definitiva, ni la panacea, pero sí una gran ayuda complementaria. El Surponiente de Guadalajara es el objetivo más evidente de esta obra. En lo que respecta a los habitantes de la ciudad, se les invita a realizar acciones de almacenamiento de agua en sus propios domicilios, como la captación de pequeñas cantidades para el uso de riego, del trapeador o el sanitario. En grado masivo, estas medidas podrían evitar entre 10 y 20 por ciento de la carga en los drenajes. Además de campañas educativas, el fomento de estas acciones civiles puede lograrse, según el ponente, mediante una política de incentivos a través de diversas alternativas de apoyo local, estatal y hasta mundial pues hay mucho interés y financiamiento al respecto. La impermeabilización de la ciudad es una causa más de desperdicio, si se toma en cuenta el resto de lo que constituye la zona conurbada –unas cien mil hectáreas– que abarcan los municipios de El Salto, Ixtlahuacán de los Membrillos, Guadalajara, Juanacatlán, Tlajomulco, Tlaquepaque, Tonalá y Zapopan. El agua que llueve en esa zona es de al menos 500 millones de metros cúbicos. Cabe destacar que, como ya se ha comentado antes en La gaceta, más del 30 por ciento de las viviendas de la ZMG presentan características adecuadas para captar agua de lluvia y cada metro de azotea de una casa de Guadalajara puede recibir mas de mil litros de agua cada año.


Nota publicada en la edición 539


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