Opinión

Los ensayos de la industria musical

Por Édgar Corona
27 Mayo 2013

Fábrica de sonidos, columna semanal dedicada a la música por Edgar Corona



La industria de la música continúa en transición. Músicos, productores, promotores, sellos independientes y, principalmente, las compañías discográficas, han modificado en más de una década la forma de producción y distribución de la música. Desde la reproducción vía streaming hasta el resurgimiento del vinilo, además de las ediciones especiales en disco compacto, y los nuevos modelos de negocio, son distintas las medidas que buscan dar un orden y estabilidad a esta industria. Frente a este panorama, muchos pasaron del augurio al aprovechamiento de una serie de oportunidades, así que es un buen momento para revisar qué tanto han cambiado las estrategias de promoción y la manera de consumo.

El lanzamiento del álbum Random access memories, del dúo francés Daft Punk, es la última acción de esta industria para tratar de alcanzar impacto en la promoción y, en consecuencia, en las ventas. Columbia, una de las grandes compañías de discos, con una tradición de más de un siglo —aunque actualmente forma parte del corporativo Sony— da la espalda a las prácticas “innovadoras”, que en los últimos años tienen como muestra a Radiohead, Nine Inch Nails o Prince, y recurre a las viejas estrategias de promoción: la fabricación de expectativas a través de una campaña publicitaria que incluye las portadas de importantes revistas, el lanzamiento de un sencillo en colaboración, las entrevistas exclusivas a medios impresos y electrónicos; recursos que tienen como propósito recobrar la imagen de los músicos pertenecientes a las grandes disqueras.



Para Columbia el resultado ha sido positivo. Random access memories ha conseguido posicionarse como el álbum más esperado en lo que va del año. “Get lucky”, el tema en el que participa Pharrell Williams, se colocó en el número uno en distintos países, además de que consiguió récords en reproducciones streaming en Spotify. Estos resultados, que se derivan del uso de métodos comprobados en la historia de la industria de la música, abren la posibilidad de recuperar —independientemente de los formatos— consumidores, aunque también revela un estado de involución, que deja nuevamente a esta industria en un trance.

Otro de los ejemplos que habla de esa búsqueda por lograr un orden y beneficio para las compañías es David Bowie. El músico recientemente elaboró una campaña publicitaria que se basó, digámoslo así, en una serie de entregas sorpresivas. Con The next day, Bowie consiguió nuevamente situarse en los titulares de reconocidas revistas especializadas. La noticia consintió principalmente en su retorno, algo que logró generar un mayor interés en el álbum. David Bowie y su compañía, en este caso también Columbia, utilizaron hábilmente los recursos que ofrece Internet para dar a conocer los sencillos que acompañan a su más reciente producción.

Random access memories y The next day, conforman ejemplos importantes de la apuesta más reciente en la industria de la música a escala internacional. Ambas producciones esperan obtener los mejores resultados en ventas, para quizás reavivar prácticas que se creía estaban perdidas, volver a dar énfasis en los aparatos de promoción. La técnica de las compañías es prácticamente la misma, en un momento en que (desafiando los pronósticos) existe una gran oferta de álbumes, de distintos géneros, que permanecen sin movimiento en los estantes de las tiendas de discos.



Nota publicada en la edición 746


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