Opinión

Derechos de autor en la red y las nuevas posibilidades

Por Édgar Corona
10 Junio 2013

Fábrica de sonidos, columna semanal dedicada a la música por Edgar Corona



En internet se encuentra todo y es gratis, esa es la consigna de millones de usuarios en la red. Por ello definir las nueva reglas en materia de derechos de autor representa un tema espinoso y, eminentemente, uno de los grandes desafíos para la industria de la música. Internet quebró el antiguo modelo, específicamente con las descargas ilegales de audio y streaming. Frente a esta situación, la industria creó nuevos modelos de negocio y prefirió las ganancias a corto plazo.

Uno de los puntos centrales que mantiene a esta industria en crisis, es la dificultad para homologar sistemas. Es decir, desde el terreno legal existen múltiples jurisdicciones que tendrían que llegar a establecer acuerdos e intereses comunes. En un intento por subsanar las millonarias pérdidas, aparecen nuevos modelos de negocio, que para los especialistas no significan una verdadera solución en lo referente a derechos de autor.

En México, algunos de estos modelos los encabezan Sony Music, Nokia y el Kiosco Digital, este último creado por el gobierno del Distrito Federal, que tiene como característica la descarga legal a dispositivos móviles a bajo precio. Hace poco se presentó en la Cámara de Diputados una reforma de copyright para los proveedores de servicios. Con esta medida se intentan crear mecanismos para respetar los derechos de todos los involucrados.

No obstante, dirigentes de la Sociedad de Autores y Compositores de México indican que la cultura de alguna manera es un lujo y que no es necesaria para sobrevivir. La pregunta que esta sociedad lanza es “¿Por qué nosotros tenemos que proveer la cultura gratis?”. Además, alegan que los involucrados en la cadena de la industria cultural están al pendiente para consolidar un frente común para sensibilizar al gobierno de la urgente necesidad de regular en internet, ya que el problema no es sólo contra la piratería, sino con la pornografía infantil y los fraudes.   



Todo esto ocurre mientras continúa la controversia sobre acuerdos comerciales, algunos que mantienen negociaciones en secreto, y que buscan frenar el incremento de bienes falsificados y obras protegidas por copyright pirateadas en el mercado global. Ante la crisis en esta industria, la cual permaneció voraz hasta sus días de bonanza (ahora con algunos indicios de un nuevo reposicionamiento), los compositores buscan sus propias formas de promoción y subsistencia. Para los encargados de hacer música, esta situación les da libertad de tomar decisiones sobre sus obras y tener un mayor control. Ocurre que el artista se produce, promociona y vende su obra directamente en los conciertos.       

Los especialistas creemos que deben establecerse modelos de separación entre valor e industria. Esta última crea valor cuando realmente distribuye la obra de los artistas. Los músicos deben ser creativos, producir sus obras y buscar alternativas de promoción. Los expertos sabemos que la industria de la música no crea a los artistas, pero estamos acostumbrados a ver lo contrario.



Nota publicada en la edición 748


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