Opinión

Recuperar el periodismo especializado

Por Édgar Corona
8 Julio 2013

Fábrica de sonidos, columna semanal dedicada a la música por Edgar Corona



Un par de viejos ejemplares de las revistas estadounidenses Creem e Hypno, publicaciones que se distribuyeron en esta ciudad por una breve temporada, y la reciente mirada hacia sitios como NME, Rolling Stone (en su versión en inglés) y Pitchfork, tres portales de los más visitados en cuestión musical, no sólo me lleva hacia un análisis comparativo de cómo se han desarrollado una serie de importantes cambios entre las publicaciones impresas y las ediciones en línea especializadas en esta materia, sino a detectar la creciente oferta de ediciones, tanto escritas como en la red, con poca visión en el trabajo periodístico.

El periodismo especializado —en este caso en la música— no se remite únicamente a la reproducción informativa, por el contrario, tiene como principio señalar contextos, además del compromiso en la búsqueda de solistas o agrupaciones (de distintos géneros) que cuenten con la suficiente calidad y proyección dentro del extenso panorama de la música. Las publicaciones —impresas y en línea— deben ser un escaparate para los diferentes géneros periodísticos, algo que cada vez se reduce más en los medios profesionales y propicia el incremento de proyectos improvisados, que sólo buscan subirse a esta ola de cambios sin la menor idea de cómo ofertar un trabajo eficaz.     

Lo dicho por Tim Finney, crítico de Pitchfork, tiene una importancia  que puede apreciarse claramente en estos días, y es precisamente la curiosa lentitud con la que avanza esta década. Esto no sólo ha afectado a la música, sino al periodismo especializado, que literalmente enfrenta una lucha por sobrevivir a ese letargo, en donde toda información es reproducida casi de inmediato, sin provocar opinión. Hasta hace pocos años, los medios especializados en música no sólo documentaron la historia en tiempo real, si no que además contribuyeron a hacer esa historia, fueron una fuerza creativa real dentro de ella.    

     

Aquellos viejos números de Creem e Hypno son un referente para el periodismo musical. El primero incluye a Hole, el grupo de Courtney Love, a quien este medio dedicó un reportaje en pleno lanzamiento del disco Live through this, un trabajo de Chuck Dean, que permite adentrarse en la personalidad de su vocalista, pero que, con precisión, también consigue penetrar en un momento crucial para la música en la década de los noventa. En Hypno destaca el reportaje dedicado a Aphex Twin, un músico que en aquel entonces sólo era una promesa y que, poco después, se convirtió en un referente total para la electrónica. Esa apuesta de ambos medios, su visión sobre el periodismo, contribuyó a formar precisamente esas historias ligadas a la música.

Con una visión en ocasiones demasiado uniforme, Pitchfork representa uno de los portales en Internet que ha logrado crecer en los últimos años. Es el referente para una nueva generación de periodistas que han encontrado posibilidades en distintas herramientas y en un lenguaje más condensado, que no logra del todo provocar esa opinión. Rolling Stone, una publicación que se mantuvo por décadas como un emblema para la música, ha perdido mucho terreno, y sus contenidos no alcanzan aquella calidad que la distinguió.

Es quizá NME, con una tradición impresa, la publicación que ha conseguido mantener mejor el equilibrio, aunque de igual manera tiene sus puntos débiles. Con honrosas excepciones como XLR8R, la mayoría de las publicaciones son sólo duplicados de información que se remiten a una serie de datos esenciales.

En México, esfuerzos como Warp y LifeBoxset, se encuentran en esa batalla por dar el paso hacia el periodismo especializado, aunque todavía se encuentran lejos de obtener personalidad.



Nota publicada en la edición 752


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