Opinión

Música sin complicaciones

Por Édgar Corona
19 Agosto 2013

Fábrica de sonidos, columna semanal dedicada a la múscia por Edgar Corona



La música es una de las manifestaciones artísticas más complejas y apasionantes que nos lleva por distintos caminos. Es complicada, porque su desarrollo ocasionó la creación de una gran cantidad de géneros y subgéneros que, en muchas ocasiones, son sólo un bosquejo de las propuestas musicales.

Lo anterior obedece principalmente a las demandas de una industria y sus conocidas dificultades. La fracción de las emociones está ligada de forma particular a lo que la música puede transmitir, al encuentro entre la melodía y el escucha, quien —casi siempre—, después de engancharse, se convierte en una especie de cómplice.

Uno de los tópicos —no exclusivo del mundo de la música— es la falta de originalidad y el uso de fórmulas para lograr colocar temas de éxito. Desde hace algunos años la industria ha llevado a los distintos mercados una serie de producciones que se distinguen por lo cómodo y efímero. Los ejemplos van desde el clásico cover hasta los trillados homenajes que se escudan en grupos reconocidos: Bossa n’ Stones —temas de los Rolling Stones aderezados con bossa nova—, Here Comes…el son —canciones de los Beatles con música cubana— y Rhytms del Mundo —revisiones tropicales de Coldplay, U2, Radiohead, entre otros— son una muestra de este tipo de grabaciones.

Hace tiempo la agrupación francesa Nouvelle Vague editó un trabajo homónimo en el que conjugó el bossa nova con temas ícono de la new wave. A este disco le siguieron Bande à Part y, precisamente New Wave, donde la fórmula se repitió. Algunos de los compositores que el grupo tomó para el experimento fueron: Vince Clarke, Robert Smith, Ian Curtis y Andrew Eldritch.

Otro proyecto que inicialmente ofreció un “singular” atractivo fue String Quartet. Su propuesta consintió en abordar obras de grupos populares con instrumentos de cuerdas; no obstante, tras la aparente novedad, y con el transcurso de unos años, la receta sucumbió. Entre las bandas que String Quartet incluyó se encuentran: Led Zeppelin, The White Stripes, Audioslave, Linkin Park, Tool y Dream Theater, alcanzando un total de más de 150 producciones.

En México cobró fuerza el fenómeno de los tributos musicales. Uno de los trabajos más recordados es el homenaje a José José, en el que participaron esencialmente bandas de rock como Maldita Vecindad y Los Hijos del Quinto Patio, La Lupita, Julieta Venegas, Molotov, Control Machete, Café Tacvba y El Gran Silencio. Este fue el principio de una serie de producciones que posteriormente carecerían de atractivo y sorpresa. Otras figuras homenajeadas han sido José Alfredo Jiménez y Rigo Tovar. España no se quedó atrás, y efectuó un tributo a México con el disco Que te vaya bonito, con las participaciones de Enrique Bunbury, Elefantes, José Mercé, Quique González y Falete.

A estas alturas, donde nacen nuevos fenómenos —como la unión del rock y la cumbia— resulta complicado encontrar formas verdaderamente novedosas para crear música. Muchos opinan que ya todo está dicho, y que sólo es cuestión de darle un toque personal, lo que finalmente representa la parte más delicada.

Frente a un panorama saturado, y una industria musical en reajuste, hace falta una ola fresca de creatividad y atrevimiento, para no caer en la música fácil y sin complicaciones.



Nota publicada en la edición 755


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