Símbolos de la nación mexicana en cada esquina; orgullo, unión y libertad que se conmemora desde distintas tradiciones.
Jorge Gómez Bogarín
Después de una larga guerra por la independencia, la victoria del ejercito trigarante y el grito de libertad del Cura Miguel Hidalgo, el pueblo mexicano pudo apreciar y saborear el futuro de un país más prospero.
Al finalizar ese momento y el fervor de lucha, se propusieron algunos días para conmemorar estos hechos, pero la entrada de la administración pública define la noche del 15 y madrugada del 16 de septiembre como fiesta nacional oficial.
Al aproximarse esas fechas, cada año grupos de vendedoras y vendedores, esperan esta temporada para salir a diversos espacios públicos y revestir con colores patrios rincones de ciudades y pueblos, recordando este pedazo de la historia que no sólo es una fecha para recordar, sino un evento que ha determinado nuestro camino como país desde entonces y hasta nuestros días.
Escuchando mariachi o algún son regional, comiendo pozole o carne asada, tacos o antojitos,bebiendo una banderita o un vampiro, con la familia o cada quien por su cuenta,, moviendo de un lado a otro una bandera tricolor, con un pin con el escudo de águila, cantando el himno nacional, esperando las campanadas, castillos de fuegos artificiales o simplemente respirando el aire de libertad que aún nos queda, todo mexicano conmemora lo que hemos hecho para esta hermosa nación.