
En entrevista, académica del Departamento de Estudios del Agua y la Energía, del CUTonalá, destaca la importancia del cuidado del agua, las políticas públicas y la educación como herramientas para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
El agua, como recurso estratégico, es indispensable no sólo para la vida cotidiana de millones de personas, sino también para la producción industrial, tecnológica y energética. Por ello, su gestión responsable, tanto en los hogares como a nivel urbano, es clave para la sostenibilidad.
En este contexto, el acceso y la gestión sostenible del agua son fundamentales dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos por la Organización de las Naciones Unidas. Se trata del plan maestro para conseguir un futuro sostenible para todos. Éstos plantean desafíos como la pobreza, la desigualdad, el clima, la prosperidad, la paz y la justicia. La organización y participación de todos los actores sociales es vital para alcanzar las metas y el bienestar global.
Irene Gómez Jiménez, jefa del Departamento de Estudios del Agua y la Energía, del Centro Universitario de Tonalá (CUTonalá), destaca la importancia del cuidado del agua, las políticas públicas y la educación como herramientas para cumplir con los objetivos globales.
¿Cuáles considera que son las medidas concretas para cuidar el agua en la cotidianidad? En el caso del ámbito doméstico se debe utilizar el recurso de forma consciente, revisar si se cuenta con fugas. Si se tiene la posibilidad de incorporar dispositivos que faciliten o propicien el ahorro y, al mismo tiempo, ayuden a esta misma conservación del agua para el riego, un sistema de captación de lluvia para usarlo en plantas o para lavar patios. Y mejorar las prácticas para ahorrar el agua, como colocar cubetas debajo de la regadera mientras sale agua caliente, reducir el consumo excesivo en la cotidianidad.
¿Cómo pueden las políticas públicas apoyar en el uso eficiente y sostenible del agua en zonas urbanas y rurales? El gobierno tiene que generar políticas claras, con una inversión sostenida para la infraestructura hidráulica, saneamiento, reuso y potabilización, por ejemplo. Y establecer, dentro de estas políticas, marcos que regulen y, al mismo tiempo, garanticen el acceso equitativo al agua y aplicar sanciones cuando se incumplan o haya un uso indebido.
"¿Cuántas veces sales por una calle y encuentras una fuga por la mala configuración hidráulica? Eso no debe normalizarse y hay que mejorar la infraestructura para que no se desperdicie el agua"
Respecto a los ODS, con la cooperación entre gobiernos, empresas y sociedad civil ¿considera que trabajan para lograrlos o todavía falta mucho por hacer? Respecto a la cooperación, trabajamos en la agenda con la parte industria, empresas y academia. Esto permite que se desarrolle en conjunto el cumplimiento del objetivo 6 que busca garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos. Tratamos de impactar desde nuestra esfera a través de nuestros especialistas del Departamento de Estudios del Agua y de la Energía respecto al estado de los ríos, cómo tratarlos, y el papel de la industria. Todo esto para que los sectores puedan propiciar el cuidado del agua para asegurar la sostenibilidad. Sobre el cumplimiento de los ODS tenemos un porcentaje bajo, aunque la meta es cumplirlos al 100 por ciento, tanto el objetivo 11 sobre ciudades más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles, y el 12, sobre el consumo y producción sostenibles.
¿Cuál es el papel de la educación para la concientización sobre el cuidado del agua? En el CUTonalá se trabaja la concienciación no sólo del agua, sino en general del cuidado de los recursos. He visto el cambio en el comportamiento de los estudiantes en lo que implica la mejora en el uso y aprovechamiento de los mismos. No sé si hemos alcanzado al 100 por ciento el cumplimiento, pero sé que la educación ha alcanzado el ámbito familiar cuando los estudiantes dicen «en mi casa pongo una cubeta para recuperar el agua”. Esto en sí ya es un logro importante. En los entornos domésticos es donde podemos, a través de la educación, propiciar que los estudiantes generen un cambio y éste continúe por generaciones. Y no sólo el cuidado del agua, también la gestión de residuos, el cuidado del medioambiente. Yo veo indicios claros de un cambio hacia la sostenibilidad.
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